¿Derecho a amamantar? ¿Disculpa?

In parto

Imagínate una ley o norma que indicara:

Los ciudadanos tienen derecho a sentir lo que estimen oportuno en cualquier espacio público.
Los ciudadanos tienen derecho a sentarse cuando están cansados. en cualquier espacio público.

¿Ridículo, verdad?

Pues esto es lo que les acaba de pasar a los bebés y niñas/os amamantados del País Vasco.

El 5 de agosto entró en vigor la nueva “Declaración sobre derechos y deberes de las personas en el sistema sanitario de Euskadi.”

En la misma, se reconoce por primera vez en una Comunidad Autónoma a las personas pacientes y usuarias del sistema sanitario de Euskadi, el derecho a “amamantar a los hijos e hijas en cualquier espacio público.”

pais vascoToma. OLE. Bravo, bravísimo, legislador vasco (ironía). Nos apuntamos a la moda de legislar inútilmente sobre lo obvio.

Y no voy a comparar esta norma con lo ridículo que sería reconocer a  los ciudadanos, en los espacios públicos, el derecho a comerse su bocata si tienen hambre, a beber de su botella si tienen sed o a que les consuelen si lo necesitan, porque aunque amamantar alimenta, sacia la sed y consuela a bebés y niños, el acto de dar de mamar y mamar no tiene nada que ver con el acto de alimentarnos, saciar nuestra sed y consolarnos que tenemos los adultos.

Los bebés y niños amamantados tienen unas necesidades que deben ser cubiertas prácticamente de inmediato cuando necesitan pecho, independientemente del lugar en el que se encuentren, mientras que los adultos podemos (muchas veces queriendo) aguantarnos el hambre, la sed o el cansancio y dejarlo para otro momento. Y ello sin hablar de la enorme cantidad de residuos que generamos los torpes adultos comiendo o bebiendo, frente a su ausencia total cuando se da pecho a un bebé o niño. Así que, definitivamente, no tienen nada que ver.

Pero volvamos al artículo.

Ojo. Fíjate bien en lo que dice: El derecho de los hijos e hijas a ser amamantados en cualquier espacio público ni se menciona. ¿Para qué? Total, no hablan o hablan mal (y si hablan bien y mucho te vamos a decir que estás como una cabra por seguir dándole pecho). Esto es sólo un derecho para las madres, para las adultas.

¡Ah! Y solo si se trata de las personas pacientes y usuarias del sistema sanitario de Euskadi, que si no esto se nos llena de tetas procedentes de otros lugares y no puede ser.

Aunque en un primer momento puede parecer que esta medida es una buena noticia, en mi opinión no lo es.

No es necesario en absoluto que las leyes regulen el derecho a amamantar a nuestros hijos, del mismo modo que no es necesario que las leyes regulen nuestro derecho a respirar o sentir.

Nuestra Constitución nos basta y nos sobra.

Un país que tiene un exceso de regulación en este tipo de aspectos que inciden tanto en el “espacio vital”  de las personas demuestra que es un país inmaduro, cuyos ciudadanos necesitan que se les diga lo que hay que hacer y lo que no en todo momento, incluso en las cuestiones más básicas.

teta sola

La regulación del acto de amamantar lo que demuestra, además, es que se continúa considerando a los bebés y niños como “cosas” u objetos de protección y no como sujetos de derechos, como personas iguales que tú y que yo, con necesidades diferentes.

La regulación del acto de amamantar no es más que una nueva trampa del patriarcado, para perpetuar conceptos que ya tenemos que superar de una vez por todas.

No me malinterpretéis. Reconocer el derecho a una vivienda o alimentación digna, por ejemplo, me parece perfecto, y ese reconocimiento posibilita (corrupciones aparte y en plan teórico) el desarrollo de políticas que  faciliten esos derechos a los ciudadanos.

Pero yo me estoy refiriendo a otra cosa.

Al igual que al legislador nunca se le ocurriría indicar en una norma jurídica que tengo derecho a descansar en público si estoy cansada, nunca se le debió ocurrir redactar algo así con respecto al amamantamiento.

Sólo unos minutos de reflexión por parte del legislador vasco hubieran servido para darse cuenta que el apartado de ese artículo sobraba.

Hasta que la mente retorcida, patriarcal y pervertida de algunos ciudadanos y legisladores no entienda que amamantar es dar alimento, bebida y consuelo para nuestros hijos y que para realizar dicho acto hay que, necesariamente, descubrirse el pecho y succionar un pezón para extraer y tragar la leche que emana de las glándulas mamarias, no pararemos de escuchar y leer este tipo de despropósitos.

Seguimos mirando hacia donde no se debe.

Porque el poder ejecutivo (no el legislador), las autoridades o agentes de la autoridad, y la sociedad en general de lo que se tienen que preocupar en realidad es de los ciudadanos que se escandalizan por ver a una madre amamantando a su hija/o y que piensan que pueden llamarles la atención o incomodarles, para así poder solucionar el incumplimiento de obligaciones legales por parte de este tipo de ciudadanos, su actitud incívica o, peor aún, su perversión o sus problemas psicológicos.

Y os aseguro que en nuestro sistema normativo, ya tenemos muchas herramientas para solucionar este tipo de actitudes.

No se trata de mi derecho a amamantar o el derecho de mi hijo a ser amamantado, es tu obligación como ciudadano/a de  dejarme en paz. Y eso ya te lo dice la ley, no hacen falta nuevas normas que te lo vuelvan a recordar.

Si no me dejas en paz o me incomodas (que puede suceder, al igual que si me robas o me estafas), entonces, en lugar de darme por vencida, resignarme u obedecerte como una niña buena, o en lugar de pedir por internet que hagan una ley nueva para que me dejes tranquila, lo que hago es acudir a quien acudiría en caso de sufrir cualquier otra injusticia. Y obtengo la  reparación del daño causado, aunque sólo sea un daño moral.

Tomo las riendas. Asumo mi responsabilidad y me defiendo. Y de paso evito que les suceda a otras madres.

No hace falta que se reconozca lo obvio para protegerlo. Lo que hay que hacer es resolver los problemas de fondo de toda esta cuestión.

¿Qué opinas? ¿Te han llamado la atención alguna vez por amamantar en público?

A mí nunca.

Y espero que a ningún personaje se le ocurra decirme que no puedo dar teta a mis hijos me encuentre donde me encuentre. La lluvia de reclamaciones sería tan intensa y tan comprometida para su trabajo que mejor que se abstenga el “Don Nadie” de turno. Y mi respuesta educada, firme y contundente sería tal, que le dejaría más congelado que a la hermana de Elsa, la de Frozen.

congeladoSi queréis leer más sobre el tema, os dejo un artículo que en su día me encantó de Tania Gálvez San José, autora del blog Las interferencias. No tiene desperdicio.

Otro día os contaré cómo un socorrista y su abogado aprendieron en unos Juzgados de Paz más sobre lactancia materna en unas horas que si hubieran hecho todo  un curso de asesoras de lactancia de varios meses. Je, je. Y todo por gentileza de una abogada lactivista hasta la médula (¿Quién, yo? Naaaah) y una madre que no consintió que NADIE le llamara la atención por amamantar a su hija.

Nos vemos por las redes. Un abrazo.

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