Guía rápida: Cómo pedir permiso a una mujer que está dando a luz

In parto

Pedir permiso. Algo tan básico y tan fácil.

Hace meses hice un viaje a Canarias con mi pareja y mis dos hijos pequeños.

Por un problema con la maleta, estuvimos a punto de perder uno de los aviones que teníamos que coger para llegar a nuestro destino.

Al llegar al control de personas, prácticamente corriendo con los niños encima de las maletas, inexplicablemente mi hijo de 5 años pitó al pasar por el arco detector de metales.

Miré al Guardia Civil con cara de “Te lo suplico, lo perdemos” y en un 1 segundo y medio me hizo esta pregunta “¿Me das permiso para registrar a tu hijo?”. En otro segundo y medio le dije “”. En 2 segundos, le registró y, tras volar por los pasillos del aeropuerto, cogimos aquel avión.

En total calculo que la operación costó 5 segundos.

Aquel Guardia Civil sabía cuáles eran sus obligaciones con respecto a mi hijo. Yo sabía cuáles eran mis derechos, los derechos de mi hijo y las obligaciones del Guardia Civil, de manera que no pudo haber conflicto alguno. Todos sabíamos qué teníamos que hacer.

¿Por qué te cuento esto?

Porque no he parado de pensar en aquella historia desde que intervine en el programa “Estando contigo” de la Televisión de Castilla la Mancha, el 17 de mayo, junto a Irene García Perulero y Gema Lendoiro.

Lorena Moncholí

Debate sobre violencia obstétrica en el programa “Estando contigo” de RTV Castilla la Mancha

Nos dejaron escasos 20 minutos para hablar sobre la atención al parto en España y la violencia obstétrica, e invitaron a una ginecóloga cuyas declaraciones me sorprendieron. No porque no sean habituales, -que lo son-, sino porque ese tipo de declaraciones no dejan de sorprenderme.

Te dejo enlace del vídeo aquí, empezamos en el minuto 12.

Lo primero que me extrañó es que no invitaran a una matrona, siendo que la atención al parto normal en España es competencia de las matronas y no de los ginecólogos, que sólo deberían ocuparse del 10-15% de partos que se complican.

Pero lo que más me dolió fue comprobar que esta profesional no tenía sus conocimientos actualizados (como le obliga la ley) y que desconocía absolutamente cuáles son sus obligaciones legales con respecto a la atención al parto y frente a las mujeres embarazadas usuarias.

Y me consta, porque fue capaz de decir en televisión que la maniobra de Kristeller (empujar la barriga de la parturienta para acelerar el expulsivo) no está desaconsejada, indicando que no había ni beneficio ni daño a nivel de morbimortalidad perinatal, cuando en Ministerio de Sanidad ha indicado la necesidad de su ERRADICACIÓN (así, con esta palabra), por los enormes riesgos para madre y bebé que conlleva esta práctica.

Y también fue capaz de decir que, si bien entendía que había que respetar a la mujer a la hora de dar a luz, los profesionales sanitarios tenían un “derecho” a intervenir cuando lo consideraran procedente.

Cuando oigo en directo este tipo de manifestaciones, suelo enfadarme. No porque dicha manifestación vaya directamente en contra de la ley, que también, sino porque me doy cuenta del trabajo que queda por hacer.

En la relación que se genera en la prestación de un servicio sanitario hay dos partes. El profesional sanitario que presta el servicio y el paciente o usuaria/o. Si uno de los dos no tiene claras sus obligaciones y sus derechos, algo empieza a fallar.


Si un profesional sanitario considera que tiene un derecho a realizar una actuación médica sobre el cuerpo de una mujer o un bebé, sin su consentimiento, estando conscientes, vamos muy, muy mal, falla todo, se desploma en medio del paritorio todo el ordenamiento jurídico que protege nuestros derechos humanos más básicos y lo hace de golpe.


Esta experiencia televisiva me hizo recordar también la experiencia que tuve en el II Congreso Internacional de Género, Ética y Cuidado, celebrado en Barcelona, en el que actué como ponente en una comunicación libre hablando sobre la importancia del Plan de Parto y una ginecóloga, en medio del Congreso preguntó:

“Si yo veo que tengo que hacerle una episiotomía urgente a una mujer ¿cómo voy a pedirle su consentimiento?”

Y evidentemente pensé: “Como lo hace un Guardia Civil, que pide permiso rápidamente para registrar a un menor…haciéndolo tal cual…rápidamente”

Y así le contesté:

“Pidiéndole rápidamente permiso para cortarle la vagina”.

Se quedó atónita, descolocada, sin palabras. Como si hubiera descubierto el pan rallado.

Con este panorama que me encuentro más frecuentemente de lo que quisiera, he pensado en hacer una breve guía para enseñar, desde un punto de vista jurídico, cómo se debe pedir permiso a una mujer que está dando a luz, para realizar en su cuerpo una actuación médica.

La guía consta de 3 pasos básicos:

 


 

PASO 1.- ACTUACIÓN EN BASE A MOTIVO CLÍNICO CIERTO.

Por supuesto la actuación médica debe estar avalada por la evidencia científica y seguir el estándar de calidad y las directrices y recomendaciones exigidos por la OMS y el Ministerio de Sanidad.

 


 

PASO 2.- PROFESIONAL SANITARIO CONSCIENTE DE QUÉ LUGAR OCUPA.

El profesional sanitario comprende cuál es su lugar, desde el punto de vista laboral, ético, legal y deontológico.

Comprende que no tiene derechos sobre el cuerpo de ningún ser humano, incluso si se trata de una mujer que da a luz o de un bebé.

Comprende que es un mero prestador de servicios sanitarios. No está en otro sitio, ni en otro Olimpo.

Es un mero prestador de servicios a los ciudadanos. Ese es su único lugar.

La bata blanca no le otorga poderes. En algunas Comunidades es autoridad pública, pero afortunadamente eso le impone más obligaciones aún que derechos.

Nadie le debe nada, salvo un trato respetuoso y una contraprestación acorde a sus conocimientos (debidamente actualizados), función, horario y los riesgos que asume.

 


 

PASO 3.- LA PREGUNTA.

Puesto el profesional sanitario en su lugar, ahora llega el momento de la verdad.

El profesional sanitario se dirige a la parturienta y, tras informarle exhaustivamente de la indicación y riesgos de la actuación médica que quiere realizar, y olvidando el “Yoísmo”, debe pronunciar estas palabras:

“¿Me das permiso para…”?

Son segundos. Si la actuación es urgente, en 5 segundos puede quedar resuelto.

 


 

Una simple y rápida pregunta que implica que, en ese mismo paritorio, lo que ha ocurrido es que se acaban de respetar los derechos humanos de las mujeres y bebés y el profesional sanitario ha cumplido la ley.

 

¿Es tan difícil? ¿Cómo lo ves?

Lorena Moncholí Badillo

Abogada colegiada nº14084 ICAV.

Agente de Salud de Base Comunitaria certificada por Salud Pública de la Conselleria de Sanitat de la Comunidad Valenciana y la EVES.

Máster en Bioética, Deontología, Seguridad y Calidad en el ámbito Sanitario por ADEIT, Fundación Universidad-Empresa de la Universitat de València.

Máster en Igualdad de Género por la UCLM.


 

 

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