Cuando humanizar a medias es publicidad engañosa

Acabo de terminar un mes lleno de Congresos y Jornadas de todo tipo, que han tratado sobre la humanización de Hospitales y Centros de Salud, el reconocimiento de las buenas prácticas hospitalarias que han sido premiadas este año por el Ministerio de Sanidad o el cumplimiento de los derechos reconocidos en las leyes, como los Derechos de los Niños Hospitalizados.

Todos tenían como denominador común el respeto a los derechos más básicos de los pacientes y usuarios, adultos o niñas/os, que ha sido repetido hasta la saciedad por buenos ponentes.

Y esto me ha hecho recapacitar seriamente sobre una idea que ya venía rondándome la cabeza desde hace tiempo: la publicidad engañosa.

No quiero que me malinterpretes y voy a dejar algo muy claro.

Soy muy, pero MUY consciente del gran esfuerzo y el gran trabajo de los profesionales que consiguen poner en marcha este tipo de iniciativas de humanización en sus Hospitales o Centros de Salud.

Van a contracorriente y, a su manera, también sufren la discriminación y críticas de los compañeros que prefieren mirar hacia otro lado y seguir con su inercia de décadas.

Sin duda, el primer paso para cambiarlo todo, es justo el que ellas y ellos dan. Estos Planes de Humanización, Protocolos, Programas, y Buenas prácticas que se premian y se condecoran son VITALES y MUY NECESARIOS.

Mi más sincero reconocimiento y admiración por su lucha y, sobre todo por su ética, que siempre les caracteriza a todos. Conozco incluso personalmente a varias de esas mujeres y hombres profesionales y siempre les he dado las gracias por su labor en cuanto he tenido ocasión.

Pero hay una reflexión más que es necesario hacer, le pese a quién le pese.

Hay algo que se nos escapa a todos, que está pasando desapercibido…

Y es qué pasa cuando se humaniza desde arriba, pero no se sigue por los de abajo. Me preocupa.

Porque no puede ser que un Jefe de Pediatría de un Hospital público relate en directo, punto por punto (y de forma correcta), todos y cada uno de los derechos de los niños hospitalizados, absolutamente convencido de corazón de lo que está contando y que ese Hospital sea el protagonista de algunas de las historias actuales más horribles de violencia obstétrica y maltrato en el nacimiento que jamás haya escuchado.

Lo sé porque me lo han contado las supervivientes. Salí de aquel taller jurídico con unas náuseas que siempre recordaré.

Este pediatra demostraba una gran sinceridad en sus palabras, una gran profesionalidad y un gran compromiso con los pacientes y usuarios, por lo que el resto de oyentes, con bastante probabilidad, pensaron que el Hospital que representaba, por su cargo, era un Hospital respetuoso con los derechos de los niños/as y las mujeres.

Menos una oyente: Yo.

Porque, en serio, nada más lejos de la realidad: en ese Hospital se practican Kristellers a la fuerza de las que las mujeres se tienen que librar casi a patadas, ocultación de Historias Clínicas, inducciones no consentidas, separaciones innecesareas, negativa a admitir planes de parto y un largo etcétera, cuyos detalles debo reservar.

No puede ser que en otro Hospital que va anunciándose como el del “Parto Humanizado”, una mujer vaya a una visita rutinaria de control de su embarazo, y se encuentre con una Maniobra de Hamilton hecha sin avisar y a bocajarro, provocándole un parto muy doloroso que tuvo que vivir abandonada en una habitación cualquiera, cerca de la sala de infecciosos y fuera de paritorios y maternidad, mientras su sueño de vivir su momento trascendental en aquella bañera que tanto le habían enseñado, se desvanecía.

Un parto robado en toda regla, de esos que se practican en cualquiera de los Hospitales de los horrores (ya fichados) de los que las mujeres están empezando a huir.

Por lo menos los Hospitales de los Horrores son sinceros y van de cara.

Ella había elegido ese Hospital a conciencia, por todos los servicios “de humanización” que ofertaban…jamás pensó que una ginecóloga que no quería trabajar en su guardia, le iba a atacar de aquella forma en un Hospital así.

Tampoco puede ser que un Hospital en pleno proceso de Humanización, enseñe a una mujer embarazada la habitación con bañera especial para dar a luz de forma tranquila y respetuosa y el día que ingresa de parto, la trabajadora que debía atenderle (me niego a llamarle matrona) le diga, literalmente, que esa habitación no existe, tomándola por loca.

Y menos puede ser que un Hospital que publicita a “bombo y platillo” que es el más humanizado “del mercado”, tenga profesionales que practiquen episiotomías salvajes e innecesarias que arruinan la vida de mujeres, literalmente. Les arruinan su vida sexual y su salud.

Que lo sé porque les voy a demandar.

No puede ser que en las “Súper -Mega” Jornadas de Humanización de un Hospital “ de los de referencia” se cuente a micrófono abierto y a todo volumen que desde el año 90 (4 años desde la Carta Europea de los Derechos de los Niños Hospitalizados) se tienen SIEMPRE muy en cuenta los derechos de los menores que ingresan, y el Defensor del Pueblo de la Comunidad Valenciana les haya tenido que decir en dos ocasiones ya, en pleno siglo XXI ( 2013 y 2015) que por favor, se respete la normativa actual y se deje de practicar maltrato institucional a los niños/as.

Y no puede ser posible que tras esas resoluciones del Síndic, sigan llegándome no 1, ni 2, sino muchos más casos de maltrato institucional a niños en dicho Hospital.

No puede ser que se premien unas buenas prácticas hospitalarias que consisten en dar una información completísima a las mujeres y sus parejas sobre cómo se va a desarrollar su parto respetado en el Hospital de turno y luego todas las mujeres de la zona cuenten, en el Taller de Lactancia, la pesadilla de parto intervencionista que han vivido.

No. Basta. Esto tiene un nombre. Esto se llama publicidad engañosa.

Y la publicidad engañosa es publicitad ilícita, según la Ley General de Publicidad y está considerada como acto de competencia desleal.

Quiero explicarte algo sobre la publicidad engañosa.

En nuestro país la regulación de esta publicidad se modificó recientemente, pero para que te hagas una idea, te la definiré como se ha definido toda la vida en la ley:

“Es engañosa la publicidad que de cualquier manera induce a error a sus destinatarios, pudiendo afectar a su comportamiento económico, o perjudicar o ser capaz de perjudicar a un competidor.
Es asimismo engañosa la publicidad que silencie datos fundamentales de los bienes, actividades o servicios cuando dicha omisión induzca a error de los destinatarios.”

Dime si con esta definición no ves semejanzas entre los casos que te he mostrado.

En todos los supuestos que te he contado, las usuarias o pacientes eligen un Hospital (comportamiento) porque se les cuenta que es “Humanizado”, o que están en ello.

Lo han leído incluso en los periódicos, anunciando con grandes titulares, en cada medio de publicación local o estatal, digital o escrito, que se ha aprobado el protocolo de parto respetado de turno.
Al elegir este Hospital y no otro, se ha perjudicado a un Hospital competidor, que se ha quedado con una usuaria menos.

Podrás pensar que eso no importa en la Sanidad Pública, pero sí les importa. Tanto como para que un Hospital de la Comunidad Valenciana haya llegado al punto de prohibir a las mujeres escapar de ellos e irse a otro Hospital de la zona para parir (más respetuoso), en vez de rebuscar entre sus entrañas y ver cuál es el problema real de tanta escampada ( ¿quizás la terrible tasa de cesáreas?).

Por otro lado, a estas mujeres de mis historias ciertamente se les silenciaron datos fundamentales de los servicios que se iban a prestar, lo cual les indujo a un error de elección.

Omitieron indicar (como dato esencial no, lo siguiente) que lo que tanto prometían, no iba a ser cumplido por parte de la plantilla del Hospital, bien por puro desconocimiento o bien por desidia.

Es decir, ocultaron que no todos los profesionales estaban preparados para prestar sus servicios con arreglo a los protocolos tan bonitos que les habían explicado.

Y que podían encontrarse con alguno de estos profesionales el día de su parto, sin poder tener ya capacidad de reacción.

Es la típica frase de “Parirás bien o mal dependiendo de con quién te toque”.

Mira. Te cuento algo. A la ley le preocupa mucho las expectativas que tienen los consumidores que compran cosas o solicitan servicios, porque son la base de la economía. Le preocupa mucho la decepción que estos consumidores puedan tener.

Y por ello considera a la publicidad engañosa como ilícita, estableciendo las sanciones correspondientes a quien realiza este tipo de actuaciones y permitiendo que los consumidores estafados recuperen su dinero invertido.

A las organizaciones de consumidores también les preocupa. Para muestra, esta campaña de Facua, donde, sin duda, me falta la intervención de una mujer que, por lo menos también muestre su opinión cuando la engañan.
Estas mujeres también tenían expectativas basadas en promesas publicadas que no eran reales. No al 100%.

publicidad engañosa

Pero hay una enorme diferencia: En un parto no hay derecho de devolución. Sí de queja, pero lo robado es tan valioso, que nadie puede devolvértelo (aunque sí pueden devolverte la dignidad dañada, que quede claro).

Por este motivo siento tener que pedir algo más, aún más, a los profesionales que lo están dando todo (personal y profesionalmente) para cambiar la atención al parto y nacimiento en España, lo cual, repito, me consta.
Y tengo que pedirles que paralicen los anuncios públicos sobre la instauración de Planes o protocolos nuevos de humanización en un Hospital o Centro de Salud, hasta que no tengan la certeza de que absolutamente todos los profesionales del Centro o del Departamento de Ginecología y Obstetricia, Pediatría, Anestesistas del Hospital han asumido el compromiso real de acatar los nuevos protocolos y que han sido formados y reciclados para poner en práctica dichos protocolos.

Porque mientras haya uno que no lo cumpla, habrá una mujer engañada.

Y porque si no es así, se está causando un daño irreparable y un gran sufrimiento a mujeres que, en definitiva, son consumidoras pero sin derecho a devolver nada.

publicidad engañosa

Yo ya hice mi propia queja a la IHAN por este motivo, a raíz de lo ocurrido en aquel Hospital que anunciaba estar en no sé qué fase de humanización, mientras algo turbio que está siendo investigado, ocurría en el departamento de pediatría…

Y tú, ¿Cómo actúas ante la publicidad engañosa? ¿Devuelves si te estafan? ¿Lees la letra pequeña?

Hay una gran reflexión que hacer…y no podemos dejarla para otro momento.

 

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Un abrazo.

proyecto-dike

Lorena Moncholí Badillo
Abogada colegiada nº14084 ICAV.
Agente de Salud de Base Comunitaria certificada por Salud Pública de la Conselleria de Sanitat de la Comunidad Valenciana y el EVES.

IMÁGENES:
“In the Land of Promise- Castle Graden” – 1884- Charles Frederic Ulrich
Corcoran Gallery of Art, Washington D.C, U.S.A
“Emigrants at Larsens Plads” -1890- Edvard Petersen
“Desnudo femenino de rodillas” – 1919- Eduard Munch

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Showing 2 comments
  • Llucia
    Responder

    Necesitamos cambios más rápidos, profundos y completos: formación y reciclaje obligatorio para todos los agentes de salud (desde las más altas instancias), amonestaciones y despidos para quién no lo cumpla o sea denunciado reiteradamente por las usuarias (eso puede incluir hacer rellenar hojas de valoración a todos las usuarias cuando son atendidos en cualquier centro público). Entonces todos iremos en la misma dirección y no habrá que esperar a que pasen siglos para modernizar de una vez la atención de salud.

    • Lorena Moncholí
      Responder

      Así es Llucia ! Pienso como tú! Un abrazo!

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