Tetanalgesia: La costumbre ancestral de las madres que todo profesional sanitario debería conocer hace ya siglos.

Hacía tiempo que quería escribir un post sobre la “Tetanalgesia”  y el otro día leyendo la noticia de un periódico digital, que me compartió Elena, autora del blog www.2eloa.com, se me encendió la mecha de nuevo.

tetanalgesia

Pero antes de entrar en materia, voy a introducir varias definiciones que considero imprescindibles para que este post se entienda.

Tetanalgesia: (Definición propia)

Costumbre ancestral de las madres que consiste en ofrecer pecho a sus hijas/os para calmarlas/os.

Sirve para todo, caídas, llantos, tristezas, desilusiones, injusticias, cocos, pesadillas, peleas, sueño, dientes y un largo etcétera.

¡Ah! Sí, calla, que se me olvidaba, también sirve para calmar el dolor o miedo que las niñas/os  pueden sufrir en extracciones de sangre, vacunas y pruebas médicas varias. Es que sirve para tantas cosas que esta última, a las madres lactantes,  nos suele parecer  simplemente una utilidad más.

Ancestral (RAE):

Perteneciente o relativo a los antepasados. Tradicional y de origen remoto.

Ancestral (Definición propia en relación a la tetanalgesia):

Inventado por las madres hace millones de años. Vamos,  más viejo que los rodapiés de Altamira.

Interés (RAE):

Conveniencia o beneficio en el orden moral o material. Provecho, utilidad, ganancia. Valor de algo.

Superior (RAE):

Dicho de una cosa: Que está más alta y en lugar preeminente respecto de otra.

Prevalecer (RAE):

Dicho de una persona o de una cosa: Sobresalir, tener alguna superioridad o ventaja entre otras.

Interés superior del menor (la LEY dice):

Todo menor tiene derecho a que su interés superior sea valorado y considerado como primordial en todas las acciones y decisiones que le conciernan, tanto en el ámbito público como privado.

En la aplicación de la presente ley y demás normas que le afecten, así como en las medidas concernientes a los menores que adopten las instituciones, públicas o privadas, los Tribunales, o los órganos legislativos primará el interés superior de los mismos sobre cualquier otro interés legítimo que pudiera concurrir.

Y yo añado: Tanto es así esto de la primacía del interés superior del menor que incluso el Tribunal Supremo ha indicado recientemente que cuando una norma de nuestra legislación afecta a este interés, se debe corregir su interpretación, para que siempre se proteja dicho interés.

Definidos los conceptos básicos, procedo:

Algunos profesionales sanitarios que se dedican a la pediatría andan revueltos con el tema de la tetanalgesia.

Unos, porque la descubrieron recientemente (a buenas horas mangas verdes) y la han implantado como la técnica más novedosa del momento en Hospitales y Centros de Salud.

Por supuesto, apropiándose de la autoría, como si hubieran descubierto ahora el pan rallado, con súper ensayos clínicos y todo para probar que funciona…

En este artículo (donde la opinión de las madres brilla por su ausencia) se indica:

Los servicios de Obstetricia y Ginecología y de Pediatría del Hospital Universitario Doctor Peset han implantado y generalizado una técnica conocida como “tetanalgesia” o “maternoanalgesia”, que reduce el dolor en las pruebas que se practican al recién nacido y los lactantes de corta edad.

Y en este otro, se habla de que la técnica en cuestión está documentada hasta en las más importantes publicaciones especializadas, como Pediatrics, Journal of Pediatrics y Anales de Pediatrí’. ¡La bomba!

Con respecto a las soluciones inventadas por las madres, pienso seriamente que debería haber una especie de “Propiedad Intelectual”.

Porque no puede ser que estemos las madres siglos aplicando el método “ensayo-error” y transmitiéndolo de generación en generación y luego llegue el profesional de turno con bata blanca y tras estudiar la técnica un mogollón, le ponga una “etiqueta” y diga que lo ha implantado  y que va fenomenal. No se vale.

Y menos cuando durante bastante tiempo se ha impedido a los bebés y a las mamás usar su instinto en las pruebas médicas, obligándoles a separarse. Cosa que sigue ocurriendo.

En efecto, otros profesionales consideran que  la tetanalgesia es el instrumento más peligroso y molesto de rebelión subversiva de las madres contra el poder absoluto que CREEN tener en su consulta.

Poder que les ha sido otorgado por obra divina, que no por ley. Vamos, a lo Luis XIV, el Rey Sol.

¿Qué no me crees? Pues lee esta noticia

El periodista ya empieza a relatar el asunto mal:

Realizar estas asistencias médicas con este método es decisión del personal sanitario, y puede pasar que el enfermero o la enfermera en cuestión se niegue a ello.

¿Qué? ¿Puedes leerte la ley antes de escribir eso, por favor? ¿Puedes documentarte antes de escribir una noticia, tal y como te enseñaron en la carrera?

Luego continúa la enfermera:

…que era una tontería, que los niños lloraban igual, que ella tenía que mirar por su trabajo, que tenía más niños que vacunar y mucha prisa.

Pero es que lo peor es lo que parece que comentó la asesora de lactancia (lo pongo muy en duda, porque ya sabemos cómo se las traen los periodistas y cómo manipulan las declaraciones de las personas que entrevistan):

Es a discreción total del sanitario porque tiene el derecho a vacunar como considere. Pero apunta un matiz interesante para abrir otra rama en este debate: “Los sanitarios, igual que tienen el derecho a decidir cómo vacunar, deberían tener el deber de formarse sobre lactancia, de actualizarse porque, si no, es muy difícil cambiar las prácticas clínicas.

Vale. Pues no. Mentira. Resetearos todos. Y se acabó el debate. Aquí no se debate nada.

No sólo el profesional sanitario NO tiene derecho a decidir cómo aplica una técnica invasiva en el cuerpo de un bebé sin el consentimiento de su madre, la titular de la patria potestad, sino que, además, el interés SUPERIOR del bebé a no sufrir (o a sufrir menos) prevalece absolutamente sobre cualquier otro interés que pudiera concurrir, incluidas las prisas de la enfermera, la saturación del  servicio o su  pataleta porque no le apetece agacharse un poco para hacer un pinchazo.

Señora “Enfermerasauria”, mire, aprenda cómo se hace.

Y de paso lea un poco de lo suyo (por el tema de la formación continuada), por ejemplo, el genial artículo de un buen pediatra, Javier Soriano Faura escrito para la revista “Evidencias en Pediatría” de la Asociación Española de Pediatría.

Todo esto, además, me recuerda a aquella vez que tomé la decisión informada de hacerle la prueba del talón a mi segundo hijo en mi casa, con la matrona colegiada (sí, de esas que hacen su carrera y trabajan de lo suyo y saben lo que hacen) que le había estado hablando y mimando mientras estuvo en la tripa de mamá y mientras nacía.

Cuando llevé los resultados a mi Centro de Salud para que los remitieran al Hospital, aquello se convirtió en Salem, casi.

tetanalgesia

Un abrazo. Nos vemos por las redes <3

Lorena.

PD: A propósito de tetanlagesias, madres lactantes y demás, este domingo 2 de octubre celebramos en Valencia la XIV Edición de la Fiesta de la Lactancia. Muchas asociaciones y personas que trabajamos en favor de la lactancia materna y también el parto respetado y la crianza respetuosa nos encontraremos ese día para seguir apoyándonos mutuamente en este voluntariado y…¡celebrar!.

¡Te invitamos a participar!

PD2: La asesora de lactancia a la que me refiero en este artículo se ha puso en contacto conmigo a través de mi página profesional de facebook para indicarme lo siguiente:

Hola! soy la asesora que se cita en el artículo. Sólo aclararte lo que dije en la entrevista, que no se si queda claro. Lo que básicamente dije es una reacción a las declaraciones que había hecho el SAS alegando lo que había dicho la enfermera, y diciendo que, aunque cada vez se haga más, es decisión del enfermero. Yo dije que sí, que queda a discreción del personal sanitario, pero que no estamos obligadas a aceptarlo, que si no te deja ponértelo a la teta que te vayas y pidas cita con otro que sí te deje. Y queja por escrito mediante. Y que no se trata solo del derecho del personal a hacer su trabajo como vean, sino del derecho del bebé (que debe prevalecer) y de la madre, y también del deber de formarse y actualizarse en temas de LM.

Me enlaza esta noticia para que lo veamos en directo:

No obstante le he respondido lo siguiente:

…en tema de menores deberíamos ser conscientes que nuestras opiniones personales no pueden prevalecer sobre los derechos de los mismos.

Si el Tribunal Supremo ha sido capaz de declarar que si la redacción de una norma establecida en una ley —por su contenido— afecta a algún derecho de los menores, debe ser “reinterpretada” para que no afecte a esos derechos, es decir, si hasta el interés superior de los menores prevalece sobre la ley y su redacción, debe quedarnos claro que ningún derecho de ningún profesional sanitario, ninguno, puede prevalecer jamás sobre el derecho de esos menores.

No se puede obligar a esos menores (a través de sus padres) a buscar a otro profesional más ético o más informado, son los profesionales los que deben aumentar su ética o su información para atender a un menor como toca.

Es decir, se trata de un cambio en los papeles. Básicamente se trataría de indicar: Si no sabes tratar a menores y hacer prevalecer su interés frente al tuyo, no te dediques a tratar a menores.

Mi derecho y el de mis hijos (por ley) es que ellos sean tratados por profesionales preparados especialmente para ello, adecuándose a su madurez e intereses. Nunca al contrario. El matiz es importante.

¡Saludos otra vez!

Imagen: Mother and child , Hugues Merle (1869)

 

 

 

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